Los inicios

Desde siempre me encantaron los sombreros, desde luego mi madre puede dar fe de ello, y  como todo en la vida empecé poquito a poco.

Lo primero que hice cuando solo era una niña fueron coleteros y pasadores que utilizaba yo y que también vendía para sacarme un dinerillo para el verano.

Con 21 años fui a mi primera boda, me refiero a la primera de mayor y compré mi primer tocado y creo que fue entonces cuando empezó todo, ya no imaginaba ir a ninguna otra boda sin nada en la cabeza. 

Mis primeros tocados

Como todo el mundo fui cumpliendo años y el número de bodas a las que me iban invitando aumentaba, "mis amigas se casaban y se habían puesto de acuerdo todas para casarse a la vez", así que la falta de presupuesto y las ganas de llevar cosas diferentes al resto hicieron que empezara a hacer mis primeros tocados.

Al principio eran solo para mí, por lo que no me preocupaba mucho que los acabados de las costuras fueran lo más estético o que las peinas estuvieran cosidas de manera bonita pero poco a poco mis amigas empezaron a pedirme que les hiciera a ellas también y fue entonces cuando decidí formarme.

Tuve el placer de hacer un curso de tocados y sombrerería con Charo Iglesias, gran sombrerera de Madrid, y además de aprender a rematar las cosas como se debe, me enseñó a conocer los diferentes materiales y técnicas que hoy hacen de mis tocados lo que son. 

Y sin darme cuenta...

En Septiembre de 2012, cuando volvía de una boda con mi tocado descolocado, lo reconozco eran altas horas de la madrugada y sí fue una gran boda... el nombre vino a mi cabeza, tenía mi propia marca "Voytocada by Paloma Iriarte".

Así que si estás buscando un tocado diferente, hecho solo para ti lo que necesitas es llevar un "Voytocada"